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viernes, 30 de septiembre de 2011

PORTEÑO y de ESTUDIANTES

Julio, un Pincha de Olavarría y residente en Capital Federal, me envió este poema que encontró. El autor Humberto Constantini, es porteño y reconocido literato. 

Aparte de agradecerle a Julio por tomarse la molestia, nos viene de excelente manera para reafirmar SER DE ESTUDIANTES. 


PORTEÑO Y DE ESTUDIANTES

Uno vivió humillado y ofendido,
se sintió negro, paria, risible minoría,

adventista, croata, o bicho raro.

Uno aguantó silencios,
miradas bocayunior,
sonrisas riverplei
y condolencias.

Uno sufrió, mintió, dijo no es nada,
se congeló el amor en un descenso,
honestamente quiso sacudir su carga.

Uno debió explicar con voz de tío
que había una vez un Lauri,
y había un Guaita, y había una delantera,
y había un sueño dragón y una princesa
y había un rey Estudiantes de La Plata.

Uno dejó colgada
durante veinte años la foto de Zozaya,
porque sí, porque bueno, por costumbre,
porque le daba no sé qué sacarla.

Y un día la sacó como se sacan los relojes viejos,
el diploma de sexto o las nostalgias
(estaba desteñida y amarilla, y en la pared
quedó como una marca o un fantasma)

Uno se fue, se rechifló del fútbol,
por despecho se volvió criticón y sociológico;
se dedicó al latín, al mus, a la política,
al ajedrez, al sánscrito, a la siesta,
a la literatura, a beethoven,
o simplemente a nada.

Y se indignó y habló del opio de los pueblos

y la revolución que se vacía en el vicio de las canchas.

Y aguantó como un hombre,
y vio a su hijo colgar la foto de Rattín
(justo en aquella marca)
y lo vio bostezar
de tanto cuento viejo y tanto Lauri,
tanta caperucita y príncipe encantado
y tanto rey Estudiantes de La Plata.




Uno vivió humillado y ofendido,
se sintió negro, paria, risible minoría,

adventista o croata.

Entonces,
¿se dan cuenta por qué ando así,
bastante bien últimamente,
con sonrisa de obispo
y con dos alas?


HUMBERTO CONSTANTINI          1968

domingo, 15 de mayo de 2011

Monólogo de un orgulloso

María Laura de la Plata, aportó este extracto del cuento de Peroni. Es ideal para la época de vacas flacas flacas...

¡Pensar que muchos hinchas rompen los carnets de socios cuando desciende! Están locos. El amor a tu equipo está más allá de todo. Te lo juro como que me dicen Pitu. Esa tarde contra Lanús lloré como un condenado.

Vos no sabés lo que se siente cuando te das cuenta de que te fuiste. Es como una puñalada en el bobo ¿viste? Bah, digo. Me imagino que eso duele mucho. La cuestión es que se me cayeron los lagrimones durante toda la semana. Con decirte que le dije a mi socio que atienda el boliche porque no quería salir a la calle. ¡Y después me vengo a enterar de la marcha del silencio!, que tipos jodidos.

Pero la vida te da revancha. Nosotros volvimos en mayo y un mes después ellos perdieron el campeonato. ¿Hicimos marcha? No, querido. Pitu es Pincha, y con eso basta. Que los demás hagan lo que quieran.

Como te estaba diciendo: la cosa se veía negra. Porque no nos fuimos a la B, como era antes. Eso es otra cosa. En los viejos tiempos, si descendías jugabas con Arsenal, Morón, Atlanta, Chicago, a lo sumo, con Argentino de Rosario.

Ahora no. Con esta historieta del Nacional B, te tenés que comer el garrón de viajar como un condenado. Y sabés que jodido es ganar en Salta, en Jujuy o en Mendoza. Es bravo. Son como cuarenta equipos que se matan. Ahí no hay tu tía para nadie. Cuando vas a Rafaela o Tucumán te querés matar. La gente de la zona te copa la cancha y lo único que quieren es ver a su club regional cumpliendo el sueño de jugar en Primera.

No es joda, en serio te digo. Y yo sabía eso, por eso estaba preocupado. No era soplar y hacer botellas. Igual empezamos a demostrar que éramos grandes cuando la otra fecha jugamos con Racing, acá en La Plata. Mirá…mirá como se me pone la piel. Me vuelvo loco cuando me acuerdo. Era el último partido en primera y llenamos la cancha para llevar en andas a los jugadores. ¡Que locura! ¡Pensar que algunos bobos nos cargaban por eso! No entienden nada.

Ese fue el primer paso para volver enseguida. ¿O que íbamos a hacer? ¿Putear a esos pibes? Jugaron mal, sí. Pero la cosa venía desde los últimos tres años. No, dejá. Qué putear. Los apoyamos desde el mismo día que se despidieron de primera. ¡Y no fue casualidad, eh! Hicimos eso porque sentíamos que ya estábamos volviendo. No nos quisimos convencer, pero sabíamos que ya estábamos de regreso.

Porque en las buenas son todos amigos ¿viste? Los pingos se muestran en las malas, y te juro que esa tarde yo vi como se fruncían para no dejar caer las lágrimas. Fue como un pacto sagrado. No llantos, no reproches. Fuegos artificiales y aliento. ¿Cómo querés que te cuente si no estuviste? Dejalo ahí.

Miguelito y Luján metieron mano. Trajeron al Chocho, compraron a Chiquito y llegó la banda de uruguayos que nadie conocía. Pero Estudiantes tenía un equipazo para el Nacional. Puf. Era mucho falco. Verón, los dos Capria, Calderón, París, Prátola y Cordobita. ¡Mamita! ¿Qué más querés? Te digo más: si ese año jugábamos en primera no se si éramos campeones también.

Y llegó el primer partido del Nacional. ¡Que cosa de locos! Fue el día en que Estudiantes volvió a las fuentes. Estaban todos. Pero no los viejos tabloneros como yo, que siempre están en todos lados. No, todos. El pibe con el padre, la madre, las hermanas, los tíos y los abuelos. Ese día marca un quiebre en nuestra historia. Te lo juro chabón, esa cancha no daba más. Se venía abajo. “Todos los momentos que viví…”, cantamos enloquecidos. Igual empatamos con Chaca y debo admitir que un poquito de miedo nos agarró. Nosotros pensábamos que nos íbamos a comer a los chicos crudos. Algo quedó claro en aquella tarde de primavera. No teníamos nada que hacer en el ascenso, loco.

En Rafaela, Tucumán, Santa Fe, Rosario, Córdoba, Mendoza, Pergamino, Salta, en todos lados copamos. Y no es una manera de decir. Co-pa-mos Los locales miraban nuestra cabecera y se morían de envidia. No lo podían creer. Para colmo, el equipo les daba un paseo. Nunca me voy a olvidar lo que le dije un día a mi socio: ese equipo era tan bueno que me aburría. Ganaba fácil viejo.

Al final pasó lo que sabés. Volvimos como un resorte. Ganamos el torneo no se cuántas fechas antes y fuimos el campeón con más puntos de la historia del torneo. Nada de octogonal y esas cosas. Derechito, como por un tubo.

¿Pero sabés por qué te cuento todo esto? Porque sos mi amigo. Y ayer tuve un sueño raro. Un sueño muy real, tan alegre como triste. Soñé que estaba en la cancha ¿viste?, en el mismo lugar de siempre, con los muchachos de cancha de toda la vida. Y estaba puteando. Es lógico, si seguimos así vamos a volver al Nacional. Y no todo en la vida se sube y se baja, eh. Mirá Platense y Ferro.

Bueno, estaba yo puteando y de pronto se fueron todos. Me quedé solo. Desaparecieron los jugadores, los hinchas, los árbitros. Todos, todos. Quedé como loco malo y sin saber que hacer. Cuando me estaba yendo sorprendido, un flaco me invita a sentarme a su lado.

- ¿Porqué insultas? – me preguntó.

Me quedé mudo e inmóvil del julepe. Y la voz siguió. Ser de Estudiantes es algo que llevás para toda la vida. Esto no es fulbito solamente. En este club siempre habrá alguien que borre todo lo malo que se pudo haber hecho. Yo nací en esta casa, crecí atrás de una pelota con franjas rojas y blancas en mi pecho. Tuve la desgracia de ser cómplice de un descenso angustioso. No pude hacer nada, me putearon, me criticaron. Pero cuando uno entra en esos vestuarios se da cuenta de que nuestros antepasados dejaron algo que vuela en el aire y que es imposible eludir. Lo sentís, te penetra.

Pusimos el pecho a las balas y volvimos a primera. Los mismos que me insultaron pidieron mi camiseta y me transformé en ídolo del club. Hice plata y viajé. Jugué en otros clubes pero nunca sentí algo igual a lo que siento por Estudiantes. No conocí club de fútbol que contenga la magia inexplicable de condición triunfalista que tiene éste. Estaba lejos y me seguían llamando. Yo preguntaba siempre cómo había salido el Pincha y, cuando pude, me volví. Sentí el cariño de una familia que no sabe de traiciones y desengaños, que recuerda y valora que, a diferencias de muchos otros, conserva en la gloria a sus referentes históricos.

Que curioso habrá sido mi destino que mi último partido fue un clásico contra Gimnasia. Hoy lo disfruto desde otro lado, desde donde todo se puede analizar globalmente. Y te aseguro, macho, que no existe en el universo, en toda la galaxia misma, una mística como la nuestra. Cuidala y conservala, porque también es tuya.

Cuando me desperté, sentí la necesidad de ir a la cancha. De apoyar, sufrir y alentar. De festejar los triunfos y superar los fracasos. Porque es cierto, amigazo, con ser hincha de Estudiantes alcanza. Mejor dicho, sobra. Y, en definitiva, ese aire que me transmitió el rusito del sueño nos va a mantener siempre en los primeros puestos del fútbol nacional. Le duela a quien le duela. Ah, y si te cruzás con ellos algún día, preguntales cuando es la próxima marcha del silencio.



Extraído del libro “La mística no es cuento” de Jorge Peroni

jueves, 10 de febrero de 2011

Recuerdos del 29 de enero de 1983

La única vez que mi Papá me llevó a la cancha fue a ver a Estudiantes….Creo que, por más tiempo que pase, jamás podré olvidar esa sensación….
El “Oooh, no te vayas Campeón, quiero verte otra vez…” Resuena en mis oídos cada vez que cierro los ojos.

Yo no me crié con mi Papá. Cada vez que él venía a la Ciudad de La Plata a verme, desde ese pueblito donde yo había nacido, había que hacer alguna actividad…
Por lo general ganaban las que a mi Papá le gustaban…Jamás las que me gustaban a mí.
Siempre se imponía ir a ver espectáculos de folklore pero nunca fútbol…..Esas cosas que tiene la gente de pueblo……y mi viejo era un pueblerino.

Mi abuelo le dio la posibilidad de estudiar y recibirse de médico con honores en la Ciudad de Buenos Aires y sin embargo, nunca dejó de ser un pueblerino, de esos que creen que la ruta que pasa por el pueblo es la frontera y todo lo que está del otro lado se llama mundo exterior….Y hacia ese pueblo donde un día yo nací, volvió un día….Así hizo su vida y su camino…

Yo, por suerte, elegí un camino distinto….Elegí ser músico. Un camino único que no se puede expresar con palabras…Tan único como ser hincha de Estudiantes.

Volviendo al tema, el asunto es que una sola vez en mi vida convencí a mi Papá que Paolo Trama era mejor que el Chango Nieto porque no cerraba los ojos para hacer los goles. Que la cancha de Estudiantes era mejor que “La Vizcachera”. Y todo bien con el Chango pero Paolo era Lennon con la 9 y yo siempre fui fan de los Beatles.
Y hacia allá fuimos…. A 57 y 1…La Capilla Sixtina del Fútbol….El Vaticano de los ateos…. La Cancha de Estudiantes de La Plata. Jugaba el equipo del Dr. contra el Vélez del Beto Alonso…..29 de Enero de 1983… Imposible de olvidar…Fecha 37 del Metro ’82..

La única vez que logré que mi viejo me lleve a la cancha y el partido duró solo 45 minutos…Me quería morir. Toda una vida esperando para ver al Pincha y de golpe todo se escurre en 45 minutos. Tuve la mala suerte que un petardo estallara en el vestuario visitante y que el Beto Alonso, aquella figura de River que en ese momento jugaba para El Fortín, se hiciera el aturdido…. El mismo Alonso que, sin saberlo, nos dio la posibilidad de disfrutar de la magia de Alejandro Sabella… Una aturdida del Beto bastó para que el referí suspendiera el partido.

Yo tenía ganas de ir al vestuario a explicarle al árbrito: “ Mire Jefe, me costó 12 años de mi vida lograr que mi viejo me traiga a la cancha para que usted me suspenda el partido así como así? No era justo….
Cuando volví a mi casa me largué a llorar dentro del baño por la impotencia y porque no quería que mi Papá me viera llorar…

Me había aguantado como un señorito inglés las topicaciones de flúor que me hacía Saulito Reszes, mi odontólogo, sólo porque era la condición que me había puesto mi vieja para dejarme ir a la cancha. Menos mal que mi Mamá no le había contado las condiciones a Saulito, que había sido capaz, en su momento, de dejar plantada a Delia, su novia, solo porque jugaba el León y él no podía faltar. Estoy seguro hoy, que si Saulito hubiera sabido que las topicaciones eran la condición para ver al Pincha me hacía la segunda e íbamos los dos juntos a la tribuna. A la mierda las topicaciones de flúor! Pincha hasta la muerte! No me cabe ninguna duda.

Tuve que esperar, conteniendo esa mezcla de bronca y ansiedad, hasta el 11 de Febrero para que se juegue el segundo tiempo. Para ver el centro del Bocha Ponce y ese cabezazo mágico del Tata que valía lo mismo que un pasaje a Córdoba para todo el equipo para enfrentar al Talleres del Chocolate Baley, Chupete Guerini y la Pepona Reinaldi…. Aún lo escucho a Juan Carlos Morales gritar el gol de Brown por Radio Rivadavia…. La gloria al alcance de la mano… Segundas partes algunas veces son buenas.

Para ver el complemento tuve que pedirle a Elías, el Papá de Lucas, un amigo, que me lleve a la cancha, porque mi viejo no tenía tiempo para llevarme, ni siquiera estaba en La Plata. Peor aún… No era hincha de Estudiantes. Él se lo perdió…. Jamás sabrá la emoción que se siente cuando uno llega a una final.

No pude ir a Córdoba… No daba la edad ni la economía familiar pero, si cierro los ojos, escucho la formación de aquel día….. Delménico; Camino, Brown, Landucci, Herrera; Russo, Ponce, Trobbiani; Trama, Sabella, Gottardi. Director Técnico: Carlos Salvador Bilardo.

Siento en la piel los cambios que elaboraba el privilegiado instinto del Dr. que mientras se arreglaba la corbata le decía a Claudio Gugnali que entraba por el gigante Abel Herrera…. Jamás entendí por que a Abel Herrera le decían “Enano”… Para mí siempre fue un gigante que, con la 5 en la espalda, defendía la camiseta rojiblanca como si la hubiera inventado él…. Como si Estudiantes fuera su propia casa y la mitad de la cancha, el living al cual uno deja entrar a los invitados que quiere… Quizás fuera así… Quizás para Herrera, Estudiantes era SU casa y dejaba entrar a quien él quería… Por como marcaba a los rivales, siempre me dio la sensación que no quería invitados en el living…. Algún día, si tengo la posibilidad de encontrármelo se lo preguntaré… En esa época, lo esperábamos con Javier, un compañero del Normal 3, cada día en la puerta de su casa para pedirle que nos firme un autógrafo pero no se nos ocurría preguntarle esas cosas…

Tampoco se le ocurría a mi amigo Manzana Ibarrart, años antes de aquellos años, cuando vivía en una casa al final de un pasillo…. En la casa de adelante vivía Oscar Pezzano y cada vez que el Flaco salía para subirse a su Fitito e ir a entrenar, Manzana y sus amigos le gritaban “ Pezzano, Pezzano, atajáme un penal ”…
Y el Flaco, paciente como pocos, se paraba entre dos árboles y hacía la mímica de atajar un penal, solo para que un grupo de chicos, hinchas del Tricampeón, se pusieran contentos y pudieran, en la mesa familiar esa noche, contar que el Flaco Oscar Pezzano les había atajado un penal.

Herrera, Pezzano, el partido contra Vélez… La puta madre, como me están pasando facturas las primaveras… Hace ya mucho tiempo que no veo a mi Papá, pero siempre vuelvo a emocionarme cada vez que veo a Estudiantes, como si cada domingo fuera aquel 29 de Enero de 1983. Como si hubiera tenido que aguantarme las topicaciones de flúor. Como si fuera la primera vez.

Este cuento pertenece a Iván Sadovsky, que fue publicado en el blog "Lo que queda fuera de los discos" de Iván Sadovsky 

http://loquequedafueradelosdiscos.blogspot.com

lunes, 18 de octubre de 2010

Versos del Campeonato 2006, por Baldo Miguel Mastrovita

Me escribió el lector Baldo Miguel Mastrovita para que conozcamos algún trabajo suyo relacionado con el equipo Campeón del Apertura 2006. Se agrega una intro escrita por Baldo, que explica donde fueron dados a conocer por primera vez.




Son de mi autoría y me pidieron los leyera en aquellos días por una Emisora F.M. de La Plata (104.1 F.M. Radio Fundación ) en el programa "Tierra de Campeones" que por esa emisora se propalaba en aquel tiempo
 
Breve historia de un Campeón...
el relato de un final.-

I
                           
Como "perro de presa"
Estudiantes seguía
al Puntero que quería,
otra copa conquistar
que parecia olvidar
el Nombre de ZUBELDIA.

II

Era nuevo el Director
en quién los "Pinchas" creian
El, a "Leones" dirigía
jamas bajaron sus brazos
y unidos con fuerte lazo,
al Puntero perseguian.-

III

A un equipo poderoso
a quién llaman "Millonarios"
lo fulminó como un rayo
y Estudiantes continuó...,
siguió en la persecusión
confiando así en un "milagro"

IV

Expresé y nombré a un "milagro",
el Puntero estaba lejos,
se miraba en propio espejo
manteniendo esa distancia...
pero Estudiantes con ansias,
siempre miraba mas lejos...

V

Algún punto en su camino..
el Puntero consiguió
mas Lanus se le cruzó
ayudando en el "milagro"
y Estudiantes con su cuadro
asi la punta alcanzó... !!!

VI


El partido desempate
mostraría quién era mas,
me hace el recuerdo evaluar
que el primer gol no fué "pincha"
que lo hizo un propio "hincha"
que sufrió en vez de gozar...

VII

LOS MINUTOS TRANSCURRIAN,
y al fin..., arribó el empate
TEMBLO EL RIVAL..DE ESE ARTE
del "Pincha",que en la final,
lo volvía así a igualar...,
como un LEÓN IMPARABLE...

VIII
Vino al fín esa jugada
que mostró quien HOY,es mas
y pudo así explotar
la "hinchada" que ve a un Campeón,
brotando así la Emoción
con la "pitada" final.

IX

Estudiantes de La Plata
con su historia tan real,
debe feliz recordar
que su Rival aún perdiendo,
fué al LEÓN RECONOCIENDO,
aplaudiéndolo al final.

X

A PRATOLA recordó
ese equipo de campeones,
fueron tantas emociones
que el mismo "RUSO" ... en el CIELO
aplaudió a sus compañeros,
y a la hinchada, en sus canciones


DICIEMBRE 2006   Dr. Baldo Miguel Mastrovita

lunes, 27 de septiembre de 2010

El día que Paolo debió llamarse Guillermo

En el programa "Terapia de fútbol" que se emite los martes, de 23 a 24 por La Redonda, 100.3, con la conducción de Mariano Roca, Locución comercial Andrés Dupetit, la presencia de la Profesora Tere, en estudios Mariano Maida e Ignacio Pepe,  en la emisión del martes 21 de setiembre se realizó un homenaje al gran goleador de los torneos que coronaron a Estudiantes como campeón Metropolitano 1982 y Nacional 1983, GUILLERMO JOSÉ TRAMA.

De la entrevista participó, obviamente GUILLERMO, y fue invitado especialmente Iván Sadovsky, el autor de "El Cielo nos queda muy chico" y " El Once Tatuado en el Alma", quien también tiene escritos varios cuentos referidos a la Historia de Estudiantes de La Plata. Iván es un fanático de Guillermo, siendo su ídolo de la infancia, y con motivo de este homenaje, leyó al aire su última creación, un cuento sobre Guillermo.

Como a Iván lo desborda la generosidad, y la necesidad de difundir a Estudiantes (incluyendo su idolatría por Guillermo), me envió el cuento para que lo conozcan quienes no han podido escucharlo en vivo. Incluye una presentación del propio Iván Sadovsky, y a continuación lo transcribo.

Las fotos del programa:











El día que Paolo debió llamarse Guillermo
La historia de un pibe de Nicanor Otamendi

Prólogo

-          Definímelo a tu viejo - le pido a Bárbara por mail y su respuesta no me sorprende en lo más mínimo.

-          Mi Papá es el tipo más bueno del mundo. Tiene un corazón enorme. Cada persona a la que conoce le deja una marca imborrable.
            Es un ejemplo en todo, no solo como jugador, sino como persona.
Siempre se sacrificó para que no nos faltara nada, y nos criaron, tanto él como   mi Mamá, de una manera que, en la época en que era famoso y estaba bien económicamente tanto como después de jugar que no tenia nada, aprendiésemos a valorar las cosas de la misma manera cuando había o cuando no teníamos nada.
Las personas no son por lo que tienen sino por lo que son.
Ojala yo pudiera criar a mis hijos con los valores con los que nos crió él (aunque me conformaría con la mitad de lo que es mi Papá ), es el ejemplo del sacrificio, es buena persona de corazón, no hay vueltas que darle.
No tengo más palabras para definirlo

Me quedo pensando en algo que me escribió Bárbara. “Mi viejo deja una marca imborrable.”
Y sí… tal cual.

La Plata, Marzo de 2009, un año y medio atrás.

Mucha gente cercana a Guillermo me había hablado de él.
De su calidez, su sencillez y su generosidad.
Para mí, que no lo conocía personalmente, seguía siendo aquel ídolo de mis 12 años; ese que me transportaba cada domingo por la tarde, a través de la radio Tonomac de mi vieja, a un mundo maravilloso que traía consigo: goles, gambetas e incluía, sobre todo, una entrega sin igual a base de esfuerzo para ganarse un lugar en la historia de los grandes.
Un espacio, el reservado para los que marcan la historia, que Trama ocupó hace ya mucho tiempo y de una manera por demás merecida.
Paolo se ganó la entrada al Palacio de las Grandes Glorias en el patio de la vieja casa de la calle 57 Nº1120 donde yo vivía siendo niño, cuando cada domingo por la tarde soñaba ser como él.

Aprendí de tanto verlo jugar, que hay que romperse el lomo para llegar donde uno quiere llegar. Que para todo se requiere una dosis muy grande de sacrificio pero, por sobre todas las cosas, hay que proponerse llegar donde uno quiere llegar y luchar para ello.
Eso aprendí viendo jugar a Paolo.
Gracias a sus goles y a su entrega dentro de la cancha, tanto como a las canciones de los Beatles, aprendí a luchar.
Paolo Trama es mi Beatle favorito. Es John Lennon jugando con la 9 albirroja.

Cuando gracias a mi hermano de la vida, Dieguito Raimundo, y a la gente de la Agrupación Apertura Pincharrata de Mar del Plata, esa Agrupación que es el orgullo de Guillermo, tuve la posibilidad de conocerlo personalmente me di cuenta que todo lo que yo había imaginado sobre él, y lo que sus amigos me habían contado, era poco.
Supe al conocerlo, que la sencillez y generosidad de Guillermo superaban ampliamente lo que yo imaginaba.
Las virtudes que yo conocía eran las de mi ídolo, las del Paolo Trama goleador de Estudiantes de La Plata.
Las virtudes de un guerrero.

Resultó cierto lo que tantas veces Dieguito me habían contado.

La dimensión del Paolo Trama jugador, que ya de por sí es enorme, se ve superada y agigantada por la dimensión del Guillermo Trama ser humano.

Tomar mate con Paolo y con Diego un sábado a la tarde en el Country de City Bell es mucho más de lo que jamás hubiera podido soñar; y eso que he soñado mucho en mi vida y aún lo sigo haciendo.
Escuchar sus anécdotas, sus vivencias en aquel glorioso equipo de ’82 – ’83, las enseñanzas del Dr., verlo dar consejos a los pibes de las inferiores, de la Reserva, su firma en mi camiseta con el 9 estampado en la espalda que guardo como uno de los tesoros más preciados.

En resumen… todo

El chico que hace algunos años se fue de Nicanor Otamendi para jugar al fútbol.
El goleador de raza.
El luchador.
El ídolo de mi infancia, y lo más importante….
Un gran tipo.

Introducción

Cuando Balbina Josefina Otamendi donó un predio para que se instale la estación de Ferrocarril que llevaría el nombre de “Dionisia” en memoria de su madre, jamás imaginó que su apellido iba a pasar a la historia.
En realidad, el apellido de su tío abuelo.
Nadie sabía aquel 29 de Mayo de 1911, cuando el Gobernador José Inocencio Farías firmó el “Decreto de Fundación” de la Localidad de Comandante Nicanor Otamendi que años después pasarían a la Historia.
Ninguno de los dos, ni Balbina ni el Comandante Nicanor, imaginaron que esa tierra cercana al mar sería la cuna de la historia.
No podían saber, claro, que en la localidad de Comandante Nicanor Otamendi iba a nacer, un 3 de febrero, Guillermo José Trama, el de los goles importantes.

I

La tribuna visitante del Amalfitani está que explota. No cabe un alfiler.
Si la viera el finadito Gatica diría: “General, oiga como ruge la leonera”
Es que es así. Las gradas parecen doblarse aunque sean de cemento por el peso de miles de gargantas que no paran de gritar: “Aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir, los goles de Paolo que ya van a venir”.
Rugen los leones en el día de la Madre y a Doña Coca se le hincha el pecho de orgullo por escuchar como la hinchada del Campeón de América vaticina que el nene hoy va a regalarle a ella un gol histórico.

El Profe Echevarría, la bondad hecha persona, está a un costado del vestuario con la vista clavada en ningún lado. Da dos pasos, como pensando bien lo que va a decir, y se acerca con su histórica dulzura:

      -   Guille, mirá si dentro de 30 años viene un pibe y te dice “Paolo, gracias por alegrar mi infancia con tus goles…. Yo soñaba ser como vos”.
Hoy es el día ideal para entrar de una vez y para siempre en el corazón de toda esta gente, Guille.
Vos, que te rompiste el alma cuando viniste, hoy vas a tener tu premio.
Hoy vas a hacer un gol que va a vivir por siempre en la memoria de los hinchas.

En cancha de Vélez falta más de media hora para que empiece el partido pero Guillermo Trama ya sabe que hoy es el día en el que se convierte en grande absoluto.

II

-          Guillermo, lavate las manos para sentarte a comer – dice Mamá Asunción con la ternura de siempre.
-          Si Má, ya me las lavé – responde Guille y se seca con el mantel sin que Asunción lo vea.
-          Sabés Mamá? Hoy hice dos goles, preguntale a Papá, él los vió.

El Piso de los Deportes, al lado del Casino, en Mar del Plata era, en ese momento, el lugar ideal para ese goleador de 5 años.
Porque goleador se nace.
Ese pibe que soñaba con la Primera de Círculo Deportivo, descocía la de tiento en Mar del Plata y ya brillaba con esa luz única que tienen los elegidos.
Círculo Deportivo de Nicanor Otamendi era un club chico, el club del pueblo. Allí donde Roberto “Chiquito” Trama pasaba sus horas, las que le dejaba libre el cultivo de papas, soñando con ver a Guille jugar en Primera.
Hay momentos en la vida que forjan el carácter de una persona para toda la vida.

III

Hay que jugar de 10 al lado de Guillermo para escuchar:

-          Vieja, me buscan de San Martín de Mendoza, te animás?

Solamente Ana Inés podía animarse a eso.
Quién más? Sino su compañera de la vida.
No cualquiera juega de 10 al lado de un 9 como Guillermo.
Guillermito tenía un mes y, hacia la tierra del buen vino, fueron los tres.
El Nacional de 1976 no fue poca cosa. En un año oscuro como pocos en la historia, Guillermo tuvo una luz única.
San Martín de Mendoza entró en la historia.
Ya lo dijo “El Gráfico”…. El mejor 9: Guillermo Trama.
Alguna vez alguien va a tener que reparar la historia, o al menos escribir una carta de lectores a revista El Gráfico para pedir una rectificación y aclarar que al lado del 9, siempre hay un 10 que distribuye el juego y lo ordena para que el goleador rompa las redes.

IV

Avellaneda, sin lugar a dudas, le cayó bien a Guillermo de entrada nomás.
Un lugar con onda, un lujo reservado para pocos.
Agustín Mario Cejas, el 1, gritaba desde el fondo.
Carlitos Squeo y Julio Ricardo Villa era compañeros ideales para mover las redes.
Una voz ronca, desde el banco, daba órdenes directas y precisas:

-          Trama, Trama, apunte al cartel de “Vinos Crespi” que ahí siempre va a estar parado Villa. Hágame caso que haciendo esas cosas salimos Campeones del Mundo en el ’66. No se crea que Zubeldía se las sabía todas eh? Pizzutti también tenía lo suyo.

Alfio “Coco” Basile, en el banco de suplentes, marcaba el ritmo.

Y a ese ritmo, Trama le regaló 15 goles a la Guardia Imperial.
No debe haber un Académico que no recuerde la tripleta gloriosa a Sarmiento de Chaco en aquel 5 a 0.
La tapa de la Revista Goles en Nicanor Otamendi pasaba de mano en mano.

- Es el Guille, el hijo de Chiquito y de Coca que parece que la está rompiendo en Racing – comentaban los parroquianos en la Plaza del pueblo no pudiendo creer que Guillermo, el mismo que corría en esa plaza con sus hermanos unos años antes, hoy esté triunfando en la capital.

V

La Sinfónica sonaba como pocas…. Música pura para aquellos degustadores de la exquisitez deportiva.
Don Angel Tulio Zoff, batuta en mano, dirigía allá por 1978 a ese grupo de intérpretes que hacían de la pelota un Stradivarius.
Guillermo, para no perder la costumbre que traía desde Círculo Deportivo, arrasaba con las redes.
Los hinchas de Chacarita deben llevar, aún, marcados con dolor aquellos tres tantos al hilo el día del debut en cancha de Newell’s
Aquella orquesta sonaba de memoria de la mano de Ricardo José Ferrero, Daniel Alberto Carnevalli, Víctor Marchetti, José Luis Gaitán, Daniel Sperandío, Félix Lorenzo Orte, Daniel Teglia, Oscar Agonil, Héctor Chazarreta.
Eran como los Solistas de D’arienzo… música pura para los oídos de la gente laburante.
Y como no podía ser de otra manera, Trama, era el solista de lujo.
Y así llegó el momento de dar la vuelta un 21 de Diciembre.
La cabeza de Guillermo bulle de recuerdos mientras abrazado con Daniel Sperandío y Félix Orte da la olímpica.
Lloran todos. Y Guillermo llora dentro del verde césped. El lugar donde lloran los grandes.

VI

Y alguna vez tenía que pasar…. La garganta del Diablo se iba a quedar afónica.
Avellaneda siempre fue un lugar con onda para Trama.
La historia estaba marcada de antemano.
Esa no me la tienen que contar, esa la ví yo a los 12 años.
Lloré solo, como buen hijo único, en mi habitación porque mi Papá no estaba para llevarme a la cancha.
Nadie lo sabe pero yo di la vuelta aquella noche en Avellaneda de la mano de Guillermo. El tampoco lo sabe, jamás se lo conté, pero en mi sueño de nene era así:  el réferi pitaba el final y Guille se acercaba y me decía “Vení, vení a dar la vuelta conmigo” y yo salía a la cancha con todos esos monstruos….
Julián Camino, Abel Herrera, Alejandro Sabella, Claudio Gugnali, Hugo Gottardi, Miguel Angel Russo, José Daniel Ponce, José Luis Brown, Manzana Gette, Sergio Gurrieri ( que dentro de 30 años me dirá que estoy bárbaro para jugar en Veteranos… ), y por supuesto, el mejor de todos, Guillermo Trama.

A esa pelota que a los 44’ pateó Guillermo la soplamos todos para que entre, hasta yo soplé desde mi casa.
Y entró… lo que tardó el balón en traspasar la línea, ese tiempo eterno, fue el tiempo necesario para que todos los hinchas de Estudiantes recordemos a sus nuestros seres queridos que no llegaron a ver la vuelta.
El Escribano Correbo, el Presidente,  un lujo de ser humano, se comía las uñas en la platea.
Esa fracción de segundos trajo a la memoria de miles de fanáticos a padres, madres, abuelos, tíos que, desde algún lugar mejor, patearon con Trama para que Estudiantes de La Plata sume una estrella más al firmamento de nuestra historia.

VII

Guillermo llora en un rincón. Despacito y en silencio.
Él, que hizo llorar de emoción a tanta gente, que me hizo llorar a mí, llora despacito y en silencio.
Siente que el corazón le va a explotar por tanta felicidad. Una sensación única e inigualable.
Mateo es chiquito y duerme plácidamente en sus brazos. Tiene que hacer un esfuerzo enorme para no mojar a la criatura con sus lágrimas.
A partir de ahora ya no será Paolo, Papá, Viejo, o Guille.
A partir de ahora va a ser el Abuelo Guillermo que por todos los medios va a tratar que tanto Mateo como Valentino, le salgan Pinchas aunque Diego, el papá, sea de Racing, y haya que pujar por la rojiblanca.
Paradojas de la vida.
Racing, Estudiantes, elijan el club que elijan los niños, el Abuelo brilló en ellos.
De todos modos, eso es lo de menos.
A Paolo no hay 100 goles contra Independiente a los 44’ que lo hagan emocionar tanto como tener a sus nietos en brazos.
“Solamente quien es Abuelo sabe lo que se siente” me va a decir Guille algún día mientras Valentino, en sus brazos, lo abraza con el amor con el que se abraza a un Abuelo.
A un abuelo goleador. Al Abuelo Guillermo.

Epílogo

En 1982, durante el Mundial de España, nos vinimos a desayunar que había un chico, un italiano, un tal Paolo Rossi, que era figura.…¿ y ?

Los Pincharratas cometimos un error en nuestra historia…

Las personas comunes, la de los viejos tablones de madera de 57 y 1, pura sangre y corazón, a veces nos equivocamos al invertir nombres y apodos.

Es simple.

Hay gente que marca la historia a base de lucha y sacrificio; que entra por la puerta grande y se queda a vivir por siempre en ese extraño lugar donde la memoria es eterna: el corazón de los hinchas.
Es por esa sencilla razón que en Estudiantes de La Plata no debemos ponerle apodos a nuestras glorias.

A todos esos jugadores que nos hicieron llorar de emoción porque nos llevaron más alto de lo que nuestros propios sueños nos llevaban; que nos trajeron de vuelta a nuestros seres queridos en cada grito de gol; que dejaron el alma en una cancha y nos tomaron de la mano para llevarnos a dar las vueltas; aquellos que nos hicieron creer que todo, cuando uno se lo propone, es posible.

A todos esos pibes que nos hicieron tan felices y que vivirán por siempre en nuestros corazones debemos llamarlos por su nombre.

Para no faltar a la verdad, a su debido tiempo, debimos haberle explicado a los tifossi italianos que debían ser ellos quienes le cambiaran el nombre a aquel goleador que tenían en la Squadra Azzurra del ’82.
Nos equivocamos feo, los goleadores no deberían tener apodos.


Porque para nosotros los hinchas de Estudiantes de La Plata, los goleadores tienen que tener nombre y apellido.

Por ejemplo: Guillermo José Trama.


Si querés tener una copia del cuento, mandame un correo a nestorcarlosmdp@gmail.com y te lo envío

sábado, 17 de abril de 2010

Charla con Juan Sebastián Verón

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “COSA DE BRUJAS” EN EL CLUB ESTUDIANTES DE LA PLATA

El miércoles 21 de abril, a las 19 hs., se presentará en la sede del club Estudiantes de La Plata –calle 53 N° 620 e/7 y 8, de La Plata-, el libro “Cosa de Brujas” –variaciones sobre la vida de Juan Sebastián Verón-, de Sergio Marelli. Partici ...parán en la charla pública, Juan Sebastián Verón, Rubén “Pelusa” Bedogni, Oscar “Cacho” Malbernat y el autor del libro. El acto, enmarcado en el 10° año del ciclo de charlas públicas del club Estudiantes de La Plata, será con entrada libre y gratuita y contará con la presentación de Daniel Ridner.

El libro, publicado por Editorial Corregidor, no es una simple biografía de Juan Sebastián Verón, es un viaje en profundidad a los sueños, ideas, filias y fobias de uno de los más grandes jugadores de fútbol que ha dado nuestro país. Hay una reconstrucción de la atmósfera familiar en la que nació su pasión por el fútbol y su lealtad a la roja y blanca.

El autor realizó un importante trabajo de archivo, una verdadera cacería de datos, entrevistas, crónicas, comentarios y otros rastros periodísticos que la Brujita dejó en diarios y revistas nacionales y del extranjero.

Pero la información más rica, las anécdotas más entrañables, los trazos más precisos para bosquejar el retrato del jugador, surgieron de largas conversaciones mantenidas al amparo de un clima amistoso, propicio a las confidencias, las nostalgias y las ensoñaciones. Muchas voces se sumaron a la del protagonista del libro, entretejiéndose en un friso que cuenta el argumento de una vida hecha de pasiones, entre esas voces se destacan dos, las de sus padres, el legendario Juan Ramón y la incesante Cecilia Portela, que aportan invalorable información sobre la infancia de Sebastián y sobre las distintas estaciones de un viaje hacia la consagración, en el cual no son sólo privilegiados acompañantes sino también imprescindibles sostenedores.

www.veron11.com.ar

martes, 9 de febrero de 2010

"DIOS ES PELADO Y USA BARBA CANDADO", de Gustavo Ruffo

Este es el libro de cuentos de fútbol, escrito por Gustavo Ruffo, a quien tuve el gusto de conocer en ocasión de su visita a Mar del Plata en el torneo de verano para el partido de Estudiantes con San Lorenzo

Gustavo entregándole el libro a Sebastián

Tapa del libro


En la Revista Mística de un León salió publicado el siguiente perfil

“Dios es pelado y usa barba candado”

Gustavo Ruffo nació el 1ro de octubre de 1967. Desde chico se dedicó a escribir, expresando sus sentimientos a través de la escritura. Jugó al fútbol de los 6 a los 25 años en clubes de la liga local. Es diseñador gráfico e integró el grupo “Los Clec” distinguido por la Municipalidad de La Plata. Formó parte del programa de humor “El ascensor” y recibió el premio al mejor programa humorístico del país en 1996. Viajero incansable, recorrió desde los años 90 Europa, Estados Unidos, Canadá, Brasil y el Caribe. “Dios es pelado y usa barba candado” es su primer título publicado y se espera para agosto su primera novela.


podés ver la página de Gustavo: http://gustavoruffo.blogspot.com/
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