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jueves, 1 de diciembre de 2011

Váyanse y no vuelvan más


Estudiantes tomó una determinación como Club y sostiene su decisión con palabras y acciones. La lucha contra la violencia tuvo otro capítulo en la jornada de ayer, ya que en las primeras horas de la noche, Pablo Cabrera, ex jefe de la barra y actual integrante de una de las facciones que desea volver a comandar la tribuna, se presentó en la Sede e intentó ingresar al edificio, lo que motivó la intervención de la seguridad privada del Club y la posterior llegada de efectivos policiales que pasadas las 22hs custodiaban la puerta de ingreso principal.

La situación no pasó de amenazas verbales y participaron, al menos, Cabrera y un acompañante que no fue individualizado.

La versión coincidente indica que el barrabrava intentó ingresar a la Sede para llegar al lugar donde se encontraban algunos dirigentes, pero no pudo hacerlo debido a la rápida intervención del personal de seguridad que trabaja allí.

Al ser retirado, Cabrera amenazó con volver acompañado por un grupo de personas para tomar represalias. Ante semejante situación, los dirigentes que se encontraban en el Club dieron aviso a la policía que llegó al lugar para poner fin al incidente.

Cabrera permaneció algunos minutos en la zona de Plaza San Martín y luego se retiró del lugar.

En el edificio de calle 53 no se encontraba el presidente Enrique Lombardi, pero si algunos otros dirigentes que desarrollaban sus tareas habituales.

Animals.com consultó varias fuentes que coincidieron en la descripción del acontecimiento y confirmaron que el hecho no pasó a mayores, pese a las constantes amenazas de Cabrera de volver “con un micro repleto y romper todo”.

Estudiantes dio una muestra más del Club que quiere para sus hinchas. El pedido de Verón y de Lombradi por no estar solos en la lucha, se renueva hoy más que nunca.

(Foto gentileza Diario Olé)

REVISTA ANIMAL'S ( http://revistaanimals.com.ar )

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Vos, vos y vos...

La Bruja y sus compañeros contra los violentos.

Es hombre del Gato Sossio, el capo del grupo Los Leales que tiene derecho de admisión. Por eso, él está al frente y organiza a su banda.

Miguel Montenegro es de la facción La banda del Jabón, cuyo líder está preso por un crimen en la interna Pincha. La Bruja lo enfrentó.

El que está con el gorro de Peñarol y se trepó al alambrado es el hermano de Mauro, jefe de la facción Ringuelet y que tiene admisión.

Olé identificó a los capos de la barra Pincha que generaron los incidentes que pararon el partido con Banfield. La historia secreta de cómo se planeó y lo que está en juego.

La movida se planeó hace una semana. Adrián Sossio y Pablo Cabrera, los capos de la barra Pincha, entendieron que habían perdido para siempre el lugar que ostentaron hasta poco tiempo atrás. El club y la Seguridad habían decidido que la popular pasara definitivamente a manos de las agrupaciones de hinchas encolumnadas tras el nombre, La banda del León. Un grupo donde según el Coprosede pueden colarse algunos viejos barras pero con códigos de antaño y que, dicen, son clara minoría ante el poder de movilización de las filiales. Así, el grupo Los Leales, que había sembrado de violencia el Unico y el estadio de Quilmes en los últimos años, quedaba fuera de carrera. Tanto, que en las últimas dos semanas el derecho de admisión se amplió de 127 barras a 210. Un mensaje claro de cierre de época. De hecho, todo el cotillón del partido despedida de Verón ante Unión (se hizo un telón de 100 metros en el taller de Dori, habitual ilustrador de banderas de las barras, con una foto de Verón besando la Copa Libertadores y la leyenda “Yo creo en Brujas”, y la compra de miles de gorros de brujos), quedó en manos de la gente de Villa Elisa, hinchas de verdad del Pincha. 

Pero una cosa es entender, y otra aceptar. Y fue así que los capos de Los Leales planearon la venganza. Sabiendo que no pueden entrar a la cancha, reclutaron a barras de segunda línea de otros grupos que también fueron raleados. Así, repatriaron a violentos de La banda del Jabón, facción que paraba con Cabrera en los ‘90 y que había desaparecido tras la guerra interna en la estación de trenes del 3/3/10, que dejó un policía muerto. Para la tarea convocaron a Miguelito Montenegro, compadre de Esteban Mauricio Gallardo, alias Cabecita, que está preso por aquel hecho. A él se lo ve discutiendo con Verón y fue el encargado de llegar con 20 personas. El Gato, además, le encargó al Gordo Esteban, uno de sus laderos y referente del periférico barrio platense Villa Catela, monitorear desde adentro todo el operativo “bomba de estruendo”. Y como si fuera poco, se apoyaron también en un grupo de Ringuelet que tiene al Pelado Mauro como cabeza, quien no pudo ingresar por el derecho de admisión y delegó en su hermano el aporte de la mano de obra. 

La orden era clara: había que parar el partido para mandar un mensaje contundente de que Los Leales no piensan bajarse de la tribuna sin dar batalla. Y lo hicieron efectivo. Para eso contaron con la complicidad policial y en este ítem no es un dato menor que el grupo Los Leales tiene buena llegada con la barra de Quilmes.

Igual el tiro afortunadamente les salió por la culata. El Coprosede identificó a diez de los que participaron de los incidentes y los incluyó en el derecho de admisión. Y el club entendió, por si hacía falta otra prueba más, que con esta gente no se pacta. Se la expulsa de la cancha. Como hizo Verón, como esperamos que hagan todos.

DIARIO DEPORTIVO OLE

lunes, 24 de octubre de 2011

“Guste o no, vamos a existir siempre”

Adrián Sossio, el Gato, líder de Los Leales. Y Pablo Cabrera, de La banda del León.

Gustavo Grabia
 
Los capos de la barra de Estudiantes reclaman salir del derecho de admisión. “La gente confía en nosotros, no en la Policía”, aseguran.

La tribuna de Estudiantes era hasta hace poco, la Libia de Kadafi con peleas internas y una guerra que se cobró víctimas fatales. Pero este año cambió: la Justicia abrió una megacausa, el Coprosede puso derecho de admisión masivo y la CD cortó los lazos que la unían con los violentos. Tres semanas atrás, Enrique Lombardi asumió como presidente y debió declarar ante el fiscal Cartasegna por supuestos lazos con Pablo Cabrera y Adrián Sossio, referentes de La Banda del León y Los Leales, dos de las facciones que tiene la barra Pincha.

Ahora, Sossio y Cabrera dicen que ya no hay interna. Que aprendieron de los errores y quieren volver a la cancha: “Hace año y medio que no hay lío. Llevamos a los pibes, entran y todo piola. Por eso queremos entrar también”.

-¿Año y medio? En el Apertura 2010 hubo tiros en Rosario y se pelearon en Independiente.
Sossio : No es así. En Newell’s sólo hubo una discusión con el Morsa (líder del grupo Familia Pincharrata), que hoy está preso. Y lo de Avellaneda no fue un problema de bandas.
-¿No? Se pegaron diez minutos mientras toda la gente los insultaba.
S : Pero eso es menor, no se considera interna.

-¿Y qué es para ustedes una interna? Pelea de 30 contra 30 con diez heridos de arma blanca...
S : Ahí tenés, eso sí. Lo otro es una pelea... Como decirte, si un abogado le pega a un arquitecto en la platea porque no le terminó la casa, ¿es interna? Yo tengo 200 pibes, Pablo otros tantos y si dos se pelean por cosas barriales, no es interna. Entre nosotros hay paz y así va a seguir.

-Si les permitieran volver, ¿qué pasaría con los que paraban con el Morsa o la banda del Túnel de Fabián Giannotta (capo hasta 09, actualmente preso por asesinato)? Cabrera : Salvo los jefes, que vengan. Si somos todos de Estudiantes. Yo fui líder, después el Hache, el Morsa, el Gato, Fabián, pero los de atrás son siempre los mismos que van traicionando al jefe. Eso no va a pasar más.

-Dicen que no va a pasar pero cuando cayó Giannotta tomaron la barra y al tercer partido, previo a jugar con Racing en el Apertura 09, terminaron a los tiros. Si soy el Coprosede, no entrás.
S : Ese día hubo un problema por las entradas, pero fue un distanciamiento momentáneo por un tema personal, si querés. Pero aprendimos de los errores, dame una oportunidad. Yo reconozco que la última vez que me equivoqué fue hace 18 meses cuando entré al Country y paré una práctica. Pero ya pagué. ¿Qué voy a tener, derecho de admisión de por vida? Dame la chance y te demuestro que podemos armar una barra en paz. Pero el Coprosede no quiere la paz en Estudiantes. Quizá tenían algo con la barra anterior que con nosotros no va. ¿Hay una causa por encubrimiento, no? Seguro que después de esto nos van a querer infiltrar para armar lío, culparnos y sacarnos del medio.

-Pero no es sólo el Coprosede. Hago una encuesta entre la gente de Estudiantes a ver si están bien así o quieren que vuelvan, y están fritos.
 C : Políticamente te van a decir que no, pero apagás el grabador y te confiesan que necesitan una barra porque quieren fiesta en la tribuna y hoy no hay. Y de visitante la gente quiere sentirse cuidada.

-Para eso está la Policía.
S: ¿Quién? La gente confía más en nosotros que en la Policía. Por eso no nos quieren. La anterior CD me dio una carta donde dice que si es por el club entro, pero que el Coprosede no quiere. Ahora subió Lombardi y apareció una denuncia anónima que lo vincula a nosotros. Da la impresión de que lo están apretando para que no nos atienda.

-¿Pero estuvieron o no en los actos de Lombardi? S : Sí, pero hablamos con allegados. Fuimos a decirle que nos dé una chance. Mirá que sacó muchos votos gracias a mis amigos, eh. ¿Y cuál fue la respuesta? Me mandó a echar del country con dos patrulleros y para eso usó a un hincha de Gimnasia: Rubén Pérez (titular del Coprosede).

-¡Pero no te echó como hincha de Gimnasia, si lo fuera, sino como máxima autoridad policial! S: Dejame, un hincha del Lobo... y a los anteriores no los echaba, qué raro. Yo no tengo causas, no me discriminen más.
C: Y yo sólo una por querer entrar a la cancha teniendo derecho de admisión. Gas pimienta me tiraron y después te dicen violento.

-¡Pero estás violando una disposición oficial! C : Yo voy a querer entrar siempre a ver a Estudiantes. Y poneme un límite: por tanto tiempo no puedo entrar. Después dejame y si hago lío, no entro más.

-¿No pueden entender que su tiempo ya pasó? S : No. Les guste o no, vamos a existir siempre. No sirve esconder la basura debajo de la alfombra. Y si no nos dejan entrar a la cancha, la sede o el country, nos quedaremos tomando mate en la puerta. Y nos verán siempre. Cada vez que entren, cada vez que salgan, ahí vamos a estar. Porque nuestro lugar en el mundo es ése.

DIARIO DEPORTIVO OLE

domingo, 31 de julio de 2011

El fútbol, según quienes terminaron con los hooligans

Steve Powell, miembro de la Federación de Hinchas de Inglaterra y Gales, relató cómo se finalizó con la violencia en su país; admite que el caso argentino es distinto por la convivencia que existe con la política. 

Por Germán Leza

"Disculpen mi castellano", se excusa Steve Powell, integrante de la Federación de Hinchas de Inglaterra y Gales, en una charla abierta que brindó en el barrio de San Telmo. La asociación a la que pertenece fue clave para impulsar medidas que finalizaron con la violencia en las canchas, especialmente de los hooligans. Su castellano es lo suficientemente claro como para explicar cómo consiguieron pacificar el fútbol de su país.

"Pasión sí, violencia no", dice Powell que fue uno de los pilares de la filosofía de la ONG que nació en 2002 y que hoy tiene voz y voto en la Asociación del Fútbol Inglés (The Football Association).

"Lo mejor del hincha argentino es la pasión y lo peor es la violencia", responde ante una de las preguntas en el debate organizado por Salvemos al Fútbol y en el que también participó el periodista Gustavo Grabia. Powell cree que lo ideal es un punto medio y que se puede conseguir.

Pero es conciente que la problemática argentina es distinta. En Inglaterra, los hooligans no "existía una relación de convivencia con la política". Aclara que el factor fundamental para terminar con la violencia es "una verdadera justicia". "El que está procesado no entra a la cancha", dice Powell.

Asegura que "la prevención" es más efectiva que "la pena", y que es por ello que el sistema de cámaras que se instalaron en los estadios fue esencial para terminar con la violencia.

Integración social sí, entradas más caras no. Además, desterró algunos mitos que aseguran que las entradas más caras y el público sentado ayudaron a finalizar con hechos criminales. "Mucho más importante es la integración social", afirmó Powell.

"El aumento de tarifas no previene la violencia en las canchas", asegura. Es más, en Inglaterra y Gales generó que los jóvenes asistan poco a los partidos, y por lo tanto considera que "la pasión se perdió" en parte por ello. La edad del hincha promedio inglés es de 40 años y "va en aumento", dice Powell.

También cree que debería haber un espacio para que el público esté parado y no todos sentados: "Estamos completamente en contra de esta política", afirma. Citó el caso alemán donde existen lugares para estar sentado y otros para ver el partido de pie.

Los dueños de los clubes, amos y señores del fútbol. En la máxima categoría de Inglaterra, los clubes son sociedades privadas, mientras que en el resto de las ligas mayoritariamente son sociedades civiles. A estas útlimas adhieren fervientemente la Federación de Hinchas de Inglaterra y Gales.

3.000 millones de dólares es lo que cobran los clubes más poderosos de Inglaterra, quienes están en la Premier League, por los derechos de televisación. Mientras que el resto de las instituciones sólo recibe 300 millones. Ese peso económico compensa la minoría política que son los clubes de la Premier en la Football Association (FA), y según asegura Powell "son más importantes que la FA".

Sin embargo, a través de la Federación de Hinchas de Inglaterra y Gales, que tiene voz y voto en la FA, consiguieron por ejemplo, que no puedan cambiarse los horarios de los partidos, salvo con seis semanas de anticipación.

No es sencillo. Pero hay que "ser organizado y unificado" para conseguir logros, asegura Powell, quien alienta la unificación de los hinchas para luchar por sus intereses.

DIARIO LA NACIÓN (www.canchallena.com.ar)

domingo, 29 de agosto de 2010

NEGOCIO BARRABRAVA: El manejo del estacionamiento fuera de la cancha reaviva la violencia

La recaudación de los "cuidacoches" es la pata más rentable del negocio de ser violento. Más de 200 mil pesos por partido, sumado al "canon" que los barras le cobran a los puestos de choripán, forman parte de una "caja" que crece bajo la connivencia política y policial

El encuentro no tuvo trascendencia mediática y quienes lo vieron dicen que fue breve y muy tenso. Ocurrió el 15 de agosto pasado en las cercanías del Parque Cervecero, a pocas cuadras de la cancha de Quilmes. Faltaba poco menos de una hora para que comenzara el partido y los líderes de las facciones más violentas de las barras de Estudiantes y de Quilmes quisieron aclarar un punto clave: quién iba a controlar el estacionamiento fuera del estadio, un negocio histórico de la barra quilmeña en ese barrio y una tarea que, con el albiazul en el Nacional B y el Pincha utilizando el campo cervecero, parte de la facción platense venía realizando en esas cuadras tras perder la posibilidad de hacerlo en las afueras del Estadio Ciudad de La Plata. La idea de los platenses era compartir la "caja" pero que se les respetara cierta recaudación. La respuesta que obtuvieron, sin embargo, fue negativa. En la barra vecina les dijeron que esa era zona de ellos y que ya habían cedido bastante en el último tiempo. Hubo insultos y hasta la promesa de cobrarse un muerto. Incluso algunos policías que fueron meros testigos. Hoy, dos semanas después de aquel cónclave (que fue confirmado a este diario por distintas fuentes), la disputa sigue latente y obligó a la barra Pincha a dejar por el momento su interna de lado y concentrar sus esfuerzos en recuperar el manejo del estacionamiento, una actividad que, según fuentes extraoficiales, generaría cerca de 200 mil pesos por partido y que representa la pata más rentable del negocio de ser violento.

El control de esa actividad en los alrededores de la cancha no es algo nuevo. La barra Pincha lo venía realizando en los últimos años en los alrededores del Estadio Unico, tanto en las calles adyacentes como en los dos descampados delimitados por las calles 25, 27, 528 y 529 (que serían tierras fiscales). En su momento, igual actividad realizó parte de la barra de Gimnasia cuando su equipo jugaba fuera del Bosque. Pero con el regreso a 60 y 118, la facción violenta de la hinchada albiazul tuvo que resignar ese ingreso y compartirlo con la organización de "trapitos" que, desde hace años, controla el estacionamiento en el paseo platense.

Para los violentos del fútbol no es una "caja" menor. Representa como se dijo el ala redituable de un negocio ilegal que, a la vista de la Policía y políticos, incluye reventa de entradas, pedidos a dirigentes y jugadores y hasta el cobro de un "canon" a quienes manejan los puestos de choripán. Es una actividad que generó en el último tiempo la división más cruda de la barra de Estudiantes, enfrentada ahora en dos facciones cuyas cabezas visibles crecieron a fuerza de una silenciada connivencia política y policial.

"Sin el apoyo de las fuerzas de seguridad los violentos no podrían hacerlo -sostiene Mónica Nizzardo, titular de la ONG Salvemos al Fútbol, una entidad que desde hace tiempo denuncia los hechos de violencia en las canchas argentinas-. Sabemos lo que ahora está pasando con las barras de Estudiantes y de Quilmes. Y no nos llama la atención, porque lo que se disputan estos dos grupos es un negocio millonario. Con el estacionamiento, la reventa de entradas y el `peaje' que reciben de muchos puesteros para que los dejen trabajar, las primeras líneas de la barra de Estudiantes manejan una fortuna".

Esa fortuna, se explica, proviene de los 20 pesos promedio que los cuidacoches le sacan a cada auto por la simple razón de "permitirle" estacionar en un lugar público. En algunas cuadras, incluso, el cobro llega hasta los 30 pesos. Se sabe que muchos de los que realizan esta tarea integran la tercera línea de la barra albirroja, y que por hacerlo reciben un sueldo fijo que no superaría los 2 mil pesos. "Las primeras líneas a veces pagan con droga -revela Nizzardo-. Tenemos conocimiento que tanto en Estudiantes como en otras barras, parte de lo que ingresa por el estacionamiento está destinado a la compra de grandes cantidades de droga para poder revenderla. Es una estructura vertical comandada por las dos primeras líneas, las cuales usan a una tercera como fuerza de choque y para que les recaude". Quien más recauda, se apunta, generalmente puede ascender en esa estructura vertical.

FUEGO CRUZADO

Todo lo que cuenta Nizzardo fue denunciado en su momento por la ONG que preside. Incluso fueron ellos los primeros que denunciaron una supuesta relación entre los negocios de la barra Pincha y el actual titular del CoProSeDe, el comisario Rubén Pérez. "Sabemos que el arreglo que los violentos de Estudiantes realizaron con muchos puesteros, lo hicieron a la vista de Pérez. Es su metodología de trabajo: reconocer a una facción `oficial' de la hinchada y permitirle que haga su negocio".

Lo que dice Nizzardo también fue denunciado en la Legislatura bonaerense por el senador Daniel Expósito, uno de los que pidió la disolución del CoProSeDe cuando un grupo liderado por Fabián Giannotta golpeó e hirió de bala en plena tribuna sur del Estadio Unico a Sergio "El Uruguayo" Chans, en el entretiempo del partido que el 25 de junio de 2009 disputaban Estudiantes y Nacional. Por ese hecho fue procesado Pérez y quedó detenido Osvaldo Domínguez, un empleado de ese organismo que actualmente cumple régimen domiciliario y al que se le imputó haber dejado aquel día la zona liberada para que actuaran los violentos.

Cuando a Pérez se le consulta por estas acusaciones, asegura que forma parte de una campaña de desprestigio y que jamás tuvo vinculación con alguno de los integrantes de la barra Pincha. "Sólo mi familia y yo sabemos lo que hay que sufrir por combatir la violencia -le dijo el titular del CoProSeDe a este diario-. Tengo treinta años de carrera y un legajo intachable. Me especialicé en Europa y jamás se me cruzaría por la cabeza cometer un delito. Soy una víctima más de la interna feroz que tiene la barra de Estudiantes".

Pérez, sin embargo, ya antes de dirigir el CoProSede fue el responsable de un recordado informe policial en el que se mencionaba a dos barrabravas como "caracterizados simpatizantes" y se expresaba que habían "colaborado con la Policía" para retirar unos carteles que habían desplegado en un sector de la platea en la cancha de Quilmes.

A casi ocho meses de la última declaración del titular del CoProSeDe ante la Justicia por los hechos ocurridos durante el partido con Nacional, Expósito asegura que las fuerzas de seguridad saben bien lo que ocurre por estos días entre las barras de Estudiantes y de Quilmes por el manejo del estacionamiento. "Es un negocio histórico de la barra quilmeña -confirma el legislador-. Y lo que está en juego es un negocio de mucha plata".

Nada distinto es lo que denuncia Nizzardo. "Los manejos de la barra de Estudiantes los denuncié yo misma en la UFI 5 de La Plata ante la fiscal Leila Aguilar. Incluso se lo dije a Pérez y hasta le reclamé que dejara de tener con los violentos el trato que tiene. ¿Sabés que me respondió? Que yo miraba muchas telenovelas y que de seguridad no entendía nada. Esa fue la última vez que hablamos. A partir de ahí se cortó el diálogo".

UN POCO DE HISTORIA

La aparición de la barra de Estudiantes buscando "copar" el negocio del estacionamiento en Quilmes tiene un largo antecedente de episodios violentos en las entrañas de esa facción. La interna estalló en toda su furia ya en el año 2000, cuando Marcelo "El Morsa" Montero -hasta ese entonces líder de la barra Pincha- cayó preso por el robo de una joyería y el reinado de la tribuna comenzó a disputarse entre los laderos de éste y los seguidores de Omar "El Hache" Alonso, ex jefe de la barra y preso en aquellos días por el homicidio de un taxista. Hubo enfrentamientos feroces durante años y la guerra interna se cobró sus víctimas: en 2006 fue asesinado Francisco "El Charo" De la Canal y a los pocos meses fue herido de un cuchillazo en cancha de Quilmes Iván Tobar, uno de los laderos de "El Hache" y uno de los hinchas más reconocidos del extinguido La Plata Fútbol Club, aquel equipo creado con supuesto apoyo oficial durante la gestión municipal de Julio Alak y que, se asegura, era alentado en las tribunas por barras de Estudiantes y de Gimnasia.

En aquellos tiempos el manejo del estacionamiento en el Estadio de La Plata estaba en manos de un sector de la barra de Gimnasia comandado por "Los Papupas" (ver "El primer manejo") y, dicen, la batalla interna del Pincha se desataba por el control de los ingresos que venían de la política y del propio club. Eso fue hasta que el equipo albirrojó pasó a jugar en el estadio platense y, con "El Morsa" otra vez detenido tras atrincherarse en un edificio de 8 y 39, la popular de Estudiantes pasó a estar al mando de Fabián Giannotta, un ex policía de la Bonaerense actualmente detenido por el crimen de un joven en Berisso. Con Giannotta en la cárcel, la interna en la barra pasó en este último tiempo a estar protagonizada por dos grupos bien definidos: los comandados por "El Hache" Alonso y los que responden a Adrián "El Gato" Sosio, llamados "Los Leales".

Esa disputa tuvo su cruce más feroz en marzo pasado, cuando ambas facciones se enfrentaron en la estación de trenes de nuestra ciudad y terminó muerto el policía federal Sergio Rodríguez. Por ese crimen fue detenido Alonso, pero a los pocos días quedó en libertad y, en una nota que le concedió al diario Perfil, desnudó la sangrienta interna que existe por llegar al poder en la hinchada Pincha. Según Alonso, que implicó al CoProSeDe en el tema, los grupos más violentos manejan "sólo de entradas unos 11 mil pesos por partido. Después, tenés que tomar los autos, pases de los jugadores y esas cosas. En las condiciones que trabajaba Giannotta con Rubén Pérez, la hinchada de Estudiantes manejaba mucho dinero".

CUESTION DE PLATA

Parte del manejo económico de la barra Pincha, como se dijo, cuentan que lo llevó durante buen tiempo el ex policía Giannotta. Quienes investigaron el tema aseguran que él decidía cuánto se le debía cobrar a los puesteros, quién debía encargarse de la reventa de entradas y hasta a qué jugadores y dirigentes se debía recurrir para pedirles una "colaboración". Y cuentan además que pudo hacerlo por los fuertes lazos de amistad que, ya exonerado de la Bonaerense, siguió manteniendo con muchos de sus ex compañeros policías.

Varias de esas sospechas quedaron evidenciadas en las declaraciones que el fiscal platense Jorge Paolini tomó en la causa por el ataque a Sergio "El Uruguayo" Chans el día que el Pincha jugó con Nacional. En esas declaraciones, según fuentes de la causa, uno de los testigos describió que el cobro del estacionamiento y el "canon" a los puestos de choripán estaba manejado por la barra liderada por Giannotta. En tren de precisiones, se llegó a decir que en el Estadio platense los partidos de mayor convocatoria llegaban a dejarle a los violentos cerca de 300 mil pesos sólo de estacionamiento.

"La violencia en el fútbol cambió -analiza Nizzardo-. Ya casi no hay peleas entre hinchadas. Ahora las muertes son por enfrentamientos intra barras. Y la razón es la disputa por el manejo del dinero". Curioso o no, lo que dice la titular de Salvemos al Fútbol entra en sintonía con las declaraciones de Alonso al salir de la cárcel en marzo pasado: "No hay más peleas de clubes contra clubes -había dicho-. Todos los hechos violentos son internas por el poder y por la plata". La foto reciente de este barra en una movilización de taxistas abrazado con Cristian "El Volador" Camilleri, uno de los líderes de la barra de Gimnasia, tal vez sea el mejor ejemplo de que, entre barrabravas, las rivalidades no son futbolísticas ni pasan por la camiseta. La disputa actual de las facciones violentas de Estudiantes y de Quilmes también lo demuestra. La razón para pelearse es una sola: la plata.

DIARIO EL DIA

sábado, 20 de marzo de 2010

Somos diferentes: estamos en manos de la barbarie

Por Carlos Beer De la Redacción de LA NACION

A continuación, se detalla una lista de parecidos y diferencias con el primer mundo en materia de violencia en el fútbol:

Parecidos: en todos lados hay peleas, incidentes, heridos y muertos. Y aunque los choques entre barras del mismo club son una triste moda argentina, hay casos en otros países. Yann, un francés de 37 años, falleció ayer después de estar tres semanas en coma. Era hincha del Paris Saint Germain y sus heridas se produjeron en un partido ante Olympique de Marsella por una pelea entre simpatizantes del equipo de la capital francesa.

Diferencias: en la Argentina, en las últimos tiempos hubo internas de Colón, Rosario Central, Estudiantes Newell´s, Defensa y Justicia, Boca, River, Gimnasia de Jujuy... Sobran los dedos de una mano para contar cuántos detenidos hay. El crimen de Yann ya tiene un detenido acusado de homicidio culposo y otros cuatro hinchas presos.

Diferencias: en la Argentina se aplica un derecho de admisión que es burlado sistemáticamente, incluso por sospechas de connivencia entre la policía y los barras. En Francia ya se prohibió el ingreso a 662 personas en los estadios.

Diferencias: en la Argentina, los clubes protestan cuando se los obliga a jugar a puertas cerradas. Los dirigentes se sienten perjudicados y despotrican contra un sistema que los tiene envueltos en el barro y tapados hasta el cuello. De común acuerdo entre el gobierno y el club, Paris SG jugará a puertas cerradas sus tres próximos partidos.

Diferencias: en la Argentina se habla del folklore del fútbol, de las tribunas llenas, de la pasión, de... de tantas cosas que son el árbol y no el bosque. "Si tenemos que jugar los partidos delante de tribunas vacías, lo haremos. Eso nos permitirá calmar la situación", expresó Brice Hortefeux, ministro de Interior de Francia.

Diferencias: en la Argentina, los clubes apañan a sus hinchas y es vox pópuli la entrega de entradas a los barras. PSG cortó, hasta que finalice la temporada, la venta de tickets para sus partidos de visitante y suspendió "hasta nuevo aviso" sus acuerdos con los grupos de hinchas organizados.

La lista de diferencias podría extenderse. Pero estas líneas tienen un espacio prefijado. Lamentablemente, no hay buenas perspectivas para empezar a solucionar este tema. No hay avances de un mal que tiene años enquistado en el fútbol y aumenta en su podredumbre día a día.

Comienza un fin de semana de mucho fútbol, superclásico incluido. No hay motivo para ilusionarse con calma. Somos diferentes: estamos en manos de la barbarie.

cbeer@lanacion.com.ar



Por Carlos Beer
De la Redacción de LA NACION

Pasaron sólo 24 horas desde que en este espacio se escribió: "Somos diferentes, estamos en manos de la barbarie". En algunas ocasiones, los lectores de LA NACION responden al periodista compartiendo lo publicado, manifestando su oposición, o utilizando este ida y vuelta como un rico espacio de debate.

En la casilla de e-mails, una de las respuestas de ayer era la de Carlos Galvalizi, que en la firma dejó su número de documento, y quien dice: "Crucé mis 60?". Y sugiere corregir el título mencionado con una letra que cambia la idea central: "Gestamos la barbarie". Y agrega: "El primer recuerdo que tengo de un partido, la primera vez de las pocas que he ido a la cancha de Boca, es el de gente orinando sobre gente [bandeja superior sobre las de abajo]. O tirando papeles encendidos. Y usted sabe que ésas son solamente actividades «de esparcimiento», porque «la grossa» pasa por otro lado. ¿Y el resto de la gente alrededor? Riendo o callando. ¿Y la policía? ¿Y los dirigentes? En su mundo. O cómplices, engrosando «la grossa» que hoy a usted lo asusta. ¿Usted no cree que si realmente se deseara acabar con las barras bravas, no se lo habría logrado hace rato?".

La opinión del lector encaja perfectamente con el caso Camino. Algunos más, otros menos, pero todos gestamos a Pimpi. Todos gestamos a los barras. A esos delincuentes que tomaron la tribuna como base de operaciones de negocios que exceden las canchas. En este sentido, el crimen de ayer refleja el sistema mafioso que gobierna el mundo de los barras. Ni siquiera el asesinato de Gonzalo Acro, el ex barra de River, grafica tan bien esta historia de peleas por pesos, droga y poder, sin ninguna pelota de fútbol en el medio. Hoy se habla de Newell´s, ayer de Central y Estudiantes, o River, y mañana de Boca, o de Racing...

Camino es el mejor reflejo de la gesta de la barbarie. La gesta cimentada con el aporte, voluntario o involuntario, de cada una de las partes del fútbol. De todos. La gesta que mañana, o pasado, se cobrará otra muerte.

cbeer@lanacion.com.ar

lanacion.com
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